Dante finalmente pidió un trago. Sabía que, antes de que el sol saliera, tendría que decidir si seguía siendo el dueño de su oscuridad o si, finalmente, se convertiría en su .
El cartel de neón del "Leteo" parpadeaba con un zumbido eléctrico, bañando la acera de un rojo sangriento. Dentro, el aire pesaba con una mezcla de tabaco viejo y arrepentimiento. Dante, un hombre cuya presencia parecía absorber la luz a su alrededor, ocupaba la última banqueta de la barra. No bebía; simplemente observaba el reflejo de los demás en el fondo de un vaso vacío. LA SOMBRA DE DANTE Un ExtraГ±o En El Bar (Spani...
Dante miró su propia silueta en la pared. Por un segundo, la sombra giró la cabeza para mirarlo de vuelta con unos ojos que no existían en el rostro del hombre de carne y hueso. El extraño desapareció tan rápido como había llegado, dejando tras de sí un rastro de ozono y el sobre cerrado. Dante finalmente pidió un trago